La reforma perfecta

1. Mira tu casa con otros ojos
Recorre tu casa y mírala como si la vieras por primera vez. En un papel anota todo lo que necesitas cambiar para mejorarla y qué te gustaría que funcionase mejor. Haz una lista con dos columnas: en una pon lo que necesitas ahora y en la otra, lo que necesitarás en unos años. Relee tu lista y establece las prioridades con lo que crees más importante. Por último, plantéate tus límites económicos para decidir qué vas a reformar y si lo harás de golpe o mejor por fases.

2 .Piensa en global
Piensa en tu nuevo hogar globalmente, no afrontes cada espacio por separado. El éxito es lograr una casa en la que se perciba la identidad de cada espacio pero dentro de un conjunto coherente. Dos trucos: si usas distintos pavimentos, escógelos dentro de una misma gama cromática. O utiliza el mismo material con diferentes acabados y texturas.

3. ¿Estancias pasivas o activas?
El uso determina los acabados. Las zonas activas de la casa (sala de estar, comedor, cocina…) necesitan más luminosidad y colores más cálidos que las estancias pasivas (dormitorios, estudios…). Elige para estos últimos luces más tenues y colores menos intensos. También es conveniente colocar las activas a orientación sur-sureste por donde llega el sol y las pasivas a noroeste.

4. Confía en un buen profesional
Necesitas un profesional que aporte ideas para la reforma, dirija las obras y tramite los permisos de obra. Vamos, que se encargue de todo y evitarte así muchísimos dolores de cabeza. El perfil ideal es el de un interiorista, un arquitecto especializado en interiores o un equipo multidisciplinar que ofrecen algunas empresas especializadas como SELBOR. Es básico que el estilo de ese profesional encaje con tus gustos: así será mucho más fácil encontrar el camino.